Artículo

Celebrar Navidad sin renunciar a nada y que no afecte a nuestra salud financiera

BBVA AM España

27 de diciembre de 2022

La navidad suele traducirse a días en familia, acciones solidarias y buenos propósitos, sin embargo, también en compras compulsivas y un mayor gasto. Para evitar derrochar más de lo que tenemos y que esto suponga un problema de cara al futuro, comentamos las principales claves a seguir estas fiestas.

Muchos estamos impacientes compartir los días festivos con los seres queridos y no dejar pasar un detalle, dando lo mejor de nosotros en todos los aspectos.

Los reencuentros no solo vienen acompañados de abrazos, conversaciones y sonrisas, también vienen de la mano de sorpresas, entre las que se encuentran esos zapatos, esa bicicleta o ese viaje en familia que tantas ganas teníamos de hacer/tener. Además de todos los regalos para nuestros seres queridos o personas más necesitadas, es importante que no nos olvidemos de otra persona muy importante: nuestro Yo Futuro.

Debemos poner de nuestra parte para que todos esos Yo Futuros, es decir, nosotros dentro de unos años, tengan todo lo que necesitan y merecen:

  • Que tengan una buena salud, por lo que debemos contribuir a ello cuidándonos, llevando una alimentación equilibrada, haciendo ejercicio moderado y no asumiendo riesgos innecesarios.
  • Que tengan una salud psíquica, por lo que debemos llevar una vida equilibrada; conciliar, fomentar y cuidar las amistades y la familia; desarrollar y mantener aficiones; mantener una visión optimista y agradecida de la vida; y pedir ayuda cuando la necesitemos.
  • Y, finalmente, que tengan una salud financiera adecuada en el futuro. Por lo tanto, ahorrar para nuestro Yo futuro y enviar rentas (ahorros) al futuro: distribuir el consumo de nuestros ingresos a lo largo de toda nuestra vida. Que no pasemos apreturas en alguna etapa de nuestra vida por los excesos o falta de previsión en otras.

Para todo lo que hagamos y todo lo que consumamos en la actualidad, debemos tener presente que solo deberíamos gastar aquello que nos sobra después de afrontar nuestros gastos esenciales (comida, vivienda, suminitros…) y reservar de nuestros ingresos el ahorro necesario para nuestras metas financieras de largo, medio y corto plazo: cuando nos jubilemos, cuando paguemos unos estudios específicos para nosotros o nuestros hijos, cuando hagamos una reforma o nos cambiemos de casa, cuando pasemos por momentos laborales difíciles…

En relación al ahorro para la jubilación, complementario a las pensiones públicas futuras que cobraremos, es fácil lograr el importe de ahorro que necesitaras si te comprometes y empiezas pronto a ahorrar, a ser posible al comenzar tu carrera profesional, y lo haces recurrentemente. Es suficiente con destinar un importe modesto, que cuando vayan incrementándose tus ingresos puedas ir aumentando. La inversión de ese ahorro y su capitalización financiera te permitirán, tras 25, 30 o 40 años, lograr completar adecuadamente tu jubilación.

Y puedes hacerlo sin cambiar tu estilo de vida, compatibilizándolo con otros objetivos financieros de corto y medio plazo sin tener que esperar a que cumplas un objetivo para empezar a ahorrar para otro.

El sesgo del presente produce en nosotros inercias que nos impiden ahorrar

Si a las personas con un empleo estable nos hubiesen preguntado el pasado mes de abril si estaríamos dispuestos a reservar y destinar un 5% o 10% del presupuesto inicial de gastos para próximas navidades de 2022 al ahorro de alguno de nuestros objetivos financieros futuros, muchos hubiéramos respondido afirmativamente.

Pero llegó diciembre , y con la emoción de la Navidad y las fiestas, priorizaremos el consumo, además en el momento más caro del año. Incluso gastaremos más de lo previsto.

Somos víctimas del sesgo del presente y sus consecuencias. Este sesgo conductual condiciona casi todas las decisiones que tomamos en nuestras vidas. Hace que busquemos automáticamente la recompensa inmediata en lugar de pensar a largo plazo.

Normalmente no ahorramos porque eso implica un sacrificio hoy para obtener un beneficio que no se tangibilizará hasta el mañana. A las personas nos cuesta imaginarnos a nosotros mismos dentro un largo plazo de tiempo. Encontramos todas las excusas para consumir antes que para ahorrar.

Sabemos que es importante ahorrar, que la vida nos presenta situaciones inesperadas, que hay que estar preparado para el futuro. Y hacemos planes para tener ese colchón de imprevistos. Pero para lograrlo, debemos buscar trucos para asegurarnos de que nuestro yo presente no se olvide de nuestro yo del futuro, o esos planes se quedarán sin cumplir.