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Las claves semanales del 18 al 22 de octubre de 2021

BBVA AM España

18 de octubre de 2021

Las interrupciones de la cadena de suministro global, que afectan a la producción y al transporte de mercancías, siguieron siendo un tema clave durante la semana pasada. Al mismo tiempo, el petróleo continuó subiendo de forma constante y los precios del gas siguen siendo elevados, aunque mucho más volátiles, a la luz del reciente flujo de noticias sobre un posible suministro adicional por parte de Rusia.

Monitor de mercado

Por su parte, la lectura del índice de precios de producción de septiembre en China alcanzó los dos dígitos (10,7% interanual) por primera vez desde 2008, lo que refleja el impacto de los altos precios mundiales de las materias primas. No obstante, la traslación de estos costes de producción al consumidor final sigue siendo muy modesta, ya que el IPC en el gigante asiático se mantuvo en niveles del 0,7% interanual. Los datos de inflación estadounidenses fueron, en líneas generales, los esperados, con un aumento leve del IPC hasta el 5,4% interanual y una tasa subyacente que se mantuvo estable en un 4,0% interanual. No obstante, dentro del IPC subyacente, se produjeron unas subidas en los mercados inmobiliarios y en los precios de los alquileres que no se veían desde el año 2006 y que son un claro signo de inflación subyacente acelerada. Por ahora, esto se ha compensado por la debilidad en una serie de categorías del sector de servicios, particularmente sensibles a los riesgos de infección por COVID. Pero con la moderación de las infecciones de la ola delta, esta compensación podría disminuir en los próximos meses, impulsando nuevamente el IPC subyacente.

Los datos de esta semana también trajeron algunas señales alentadoras de que los cuellos de botella en el suministro pueden estar disminuyendo gradualmente, incluso en el sector logístico, lo que sugiere que el aumento de los precios de los productos básicos podría estar acercándose a sus máximos. Los datos publicados durante la semana pasada no cambian nuestra expectativa de progresiva normalización de las tasas de inflación en 2022, aunque los riesgos continúan sesgados al alza. Con respecto a la actividad económica real, los datos norteamericanos también fueron mixtos. Las ventas minoristas salieron muy por encima de lo esperado en Estados Unidos, lo que proporciona una base sólida para el crecimiento del consumo en el cuarto trimestre, cuando también es previsible que el control de la pandemia conduzca a una significativa aceleración del sector servicios. En Europa, la producción industrial de agosto confirmó el persistente lastre que las interrupciones del suministro están teniendo sobre la producción, principalmente en el sector del automóvil, pero también en la industria informática y electrónica.

En cuanto al panorama económico en China, si bien los sólidos datos de exportación de la semana pasada reflejan la fortaleza continua de la demanda de productos manufacturados en el país asiático, la caída en las importaciones apunta a una demanda interna débil. En este sentido, el menor crecimiento de las importaciones de cobre y mineral de hierro probablemente refleje una desaceleración de la inversión inmobiliaria, que también estaría detrás de la evolución del crédito, que se encuentra en su tasa más baja desde 2003. En las últimas semanas, los temores de contagio de Evergrande se han intensificado, con la amenaza de incumplimientos en los pagos de la deuda por parte de otros promotores inmobiliarios. En un esfuerzo por calmar al mercado, el banco central chino instó a los promotores a cumplir con sus obligaciones de deuda, al tiempo que pidió a los bancos que mantengan el crédito al sector inmobiliario estable y ordenado. Esto indica, por una parte,  la disposición de las autoridades a responder con mayor contundencia aunque, por la otra, también refleja el deterioro de la situación.

Con respecto a la política monetaria, la velocidad con la que los bancos centrales se acercan a la normalización parece variar significativamente entre países. Las actas de la última reunión de la Reserva Federal aportaron más evidencia de que, aunque el FOMC parece muy dividido sobre la interpretación de la evolución de la inflación, existe un amplio acuerdo en que la reducción en el ritmo de compras de bonos debería comenzar pronto y es altamente probable que se anuncie en el próximo mes. En el Reino Unido, los mercados ahora están valorando una primera subida de tipos antes de finales de este año. Aunque un movimiento tan temprano parece poco probable, muestra cómo el riesgo de repunte en las expectativas de inflación a largo plazo, que aumentaron en el Reino Unido más que en otros lugares, puede obligar a los bancos centrales a considerar un endurecimiento de la política monetaria incluso en medio de una recuperación económica aún frágil. En este contexto, la caída de las expectativas de inflación a largo plazo puesta de manifiesto el viernes por la encuesta de la Universidad de Michigan (de vuelta al 2,8% en el rango de los 5 a los 10 años), debería brindar algo de consuelo a la Fed. Al mismo tiempo, las expectativas de inflación a largo plazo aún bajas para la zona del euro, sugieren que es probable que el BCE se mantenga firme en su posición de endurecer la política monetaria bastante más tarde que otros bancos centrales.