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Las claves semanales del 23 al 27 de enero de 2023

BBVA AM España

23 de enero de 2023

Después de dos semanas de implacable optimismo, los últimos días nos trajeron una dosis de realismo sobre las perspectivas económicas en Estados Unidos. En efecto, la inflación se ha desacelerado, pero cada vez hay más pruebas de que la actividad económica también se está enfriando. Aunque esto significa que la Fed podría estar cerca de finalizar su proceso de ajuste monetario, también es posible que quieran impulsar la tasa terminal por encima del 5% y, por otra parte, aunque la recesión podría ser menos profunda de lo temido, aun así implicará una reducción de la actividad y una caída de los beneficios empresariales. En cualquier caso, los datos de la semana pasada corroboraron esta tendencia: las ventas minoristas y la producción industrial sorprendieron significativamente a la baja. Si bien es cierto que un clima extremadamente frío podría haber tenido parte de responsabilidad en la debilidad de los datos, es indudable que la tendencia de desaceleración económica se está haciendo más palpable al otro lado del Atlántico.

Monitor de mercado

Paralelamente, la confianza en Europa se ha visto impulsada por una caída en los precios del gas natural a niveles no vistos desde el tercer trimestre de 2021, por las perspectivas de una mejor demanda proveniente de China y por las expectativas de impulso fiscal para mitigar los efectos de la inflación. En el foro de Davos, representantes gubernamentales de Francia y Alemania aseguraron incluso que sus respectivos países evitarían una recesión económica en 2023. En todo caso, la diferencia con el escenario que se temía hace tan sólo unas semanas es asombroso y las expectativas actuales contrastan vivamente con la creciente evidencia de una economía estadounidense en clara desaceleración.

Al mismo tiempo, los líderes chinos, durante sus apariciones en Davos, se mostraron muy optimistas sobre la recuperación económica del gigante asiático. Por otra parte, la reunión entre Yellen y el viceprimer ministro Liu generó esperanzas de que se puedan reducir las tensiones entre China y Estados Unidos. Del mismo modo, durante la última semana, el PIB del cuarto trimestre y los datos de actividad del mes de diciembre salieron mejor de lo esperado por el consenso de analistas, mientras que los datos de alta frecuencia sugieren claras mejoras en los niveles de movilidad en el mes de enero. Con las festividades del Año Nuevo Lunar, las infecciones por COVID podrían repuntar durante las próximas semanas y generar presión sobre el sistema sanitario. Sin embargo, es poco probable que descarrile la recuperación del crecimiento de China en los próximos trimestres.

Mientras tanto, los países emergentes se benefician de un dólar más débil, de los menores temores recesivos en Europa y de la recuperación china. Así, los flujos de inversión internacional están comenzando a regresar a estos países, al calor de las expectativas de recuperación de la demanda de materias primas. En suma, la narrativa del año pasado, que establecía que Estados Unidos era la única opción inversora segura, en un mundo asediado por problemas energéticos, políticas de COVID cero y crisis geopolíticas varias, parece haber dado paso a una perspectiva geográficamente más equilibrada. Esto se está reflejando en los flujos de capital y los respectivos ajustes de valoración.

No obstante, los riesgos siguen siendo altos y la economía mundial se enfrenta a importantes desafíos. Aunque las grandes caídas experimentadas por los mercados financieros en 2022 pueden dar la impresión de que la corrección ha terminado en gran medida, la mayor parte del ajuste económico real aún está por llegar. Liderado por la Reserva Federal, 2022 fue un año de fuertes aumentos de los tipos de interés, que afectaron inmediatamente a los precios de la renta fija y la renta variable. No obstante, la transmisión del endurecimiento monetario a la economía real se suele retrasar unos 12 meses en promedio. Por lo tanto, las consecuencias económicas del ciclo de ajuste monetario, que comenzó en marzo de 2022, todavía está por venir. Es más, la retórica de los bancos centrales sigue siendo agresiva y nos quedan subidas de tipos adicionales por delante. Durante los últimos días, los miembros de la Fed y del BCE que hablaron, insistieron en la necesidad de mantener una política monetaria restrictiva durante algún tiempo, para terminar de derrotar a la inflación. También tenemos que considerar el efecto de los procesos de reducción del balance de dichas entidades, que es evidente que se sumará al impacto restrictivo de las subidas de tipos de interés.